Tu escuela de artes marciales es obsoleta.

Así que quieres aprender artes marciales o ya estás inscrito en una escuela. Excelente decisión. Un verdadero hombre debe saber defenderse a sí mismo y a aquellos a los que ama. Adicional a esto, no es solamente un excelente hobby, también desarrolla tu instinto de pelea, disciplina mental/espiritual y también es una buena actividad física.
Para mala suerte de algunos de ustedes tengo una noticia poco agradable. Gran parte de las escuelas de artes marciales allá afuera son un vil y asqueroso fraude.
¿Cómo saber si la escuela o “Dojo” al que asistes, es un engaño total?
Bueno dejo los siguientes puntos para identificar a estas organizaciones fácilmente.

Sensei y alumnos obesos.

Resultado de imagen para fake martial artists exposedEsta es probablemente la manera más fácil de identificar a un fraude de “Dojo”. Si el maestro es obeso, la escuela tiene el sello garantizado de ser una basura. Claro que no hablo de aquellos maestros que les ha cobrado factura el tiempo y aún así saben utilizar técnicas como si tuvieran treinta años, no , yo hablo de aquellos obesos que ni siquiera pueden hacer diez lagartijas, levantar su pierna más allá de la cintura o sostener la posición de caballo por más de veinte segundos.
Obviamente estas críticas también van para todos los alumnos. Es aceptable que un cinta blanca o un rango equivalente en otras artes marciales, sea obeso. Pero si los alumnos avanzados son gordos, puedes darte cuenta de que algo anda mal.

Técnicas ridículas.

Resultado de imagen para make a chi ball visibleSi la obesidad es el punto más obvio de una escuela de artes marciales horrible, las técnicas son sin duda el segundo lugar.
Sin importar lo que los ancestrales maestros digan, las artes marciales son predominantemente para romperla la cara a otro. Claro que no solamente sirven para eso, pero es una de las principales funciones.
“Técnicas ridículas” abarca todo un abanico de mentiras absurdamente de risa. Van desde aquellas escuelas que no hacen NADA de sparring y se enfocan solo en formas, rompimiento de tablas, etc. A aquellas que pretenden enseñarle a los estudiantes como lanzar una bola de energía, levitar o cosas mágicas que aún en pleno siglo XXI, logran engañar a toda clase de ilusos alrededor del mundo.
Hay una manera muy simple de desprogramarte de todo este misticismo detrás de las artes marciales antiguas. Pregúntate a ti mismo ¿Servirían estas técnicas en un peleador entrenado?
Saca tus propias conclusiones objetivas.

Temática demasiado asiática.

Esta señal es un poco más difícil de observar a simple vista, pero una vez que lo logras, no puedes dejar de verla. En esencia, es cuando una escuela se enfoca demasiado en las cosas orientales con esperanzas de hacerla ver más “legítima”.
Si vez a un maestro caminando en su vestimenta de karate/kung fu/aikido por la calle en un día normal o usa lenguaje que solo encontrarías en una galleta de la fortuna, ten cuidado.
También ten cuidado con la exposición del “linaje” de la escuela. Si un maestro dice que él o un maestro anterior estuvo entrenando en los bosques de bambú de Hunan, matando pequeños demonios con los poderes adquiridos, puedes estar casi seguro que están sacando esa basura de sus fraudulentos traseros.
Personalmente amo el Kung Fu y lo practiqué por más de un año pero también soy un hombre adulto y se diferenciar la fantasía de la realidad.

Poco profesionalismo en general.

Esto abarca una gran variedad de malos comportamientos los cuales no deben ser nada extraños para todos aquellos que trabajan en el clásico modelo 9 a 5, teniendo que lidiar con compañeros disfuncionales.
Si un maestro está teniendo una relación sexual con una de sus estudiantes, en especial si es menor de edad, es claro que tienes que tener cuidado.
Otra forma de poco profesionalismo es que en muchas ocasiones, el maestro inculca una atmósfera de secta, sembrando devoción y en algunos casos, tratando de separarlos de sus seres queridos con el único fin de sacar el mayor provecho, monetariamente o sexualmente hablando.
Probablemente pienses que he criticado a cada escuela de artes marciales en tu país diciendo que son completa basura, pero la realidad es que existen muchas buenas escuelas que te enseñarán técnicas buenas y prácticas. Si quieres saber en realidad si una escuela es mala, la mejor manera de hacerlo, es tomando una o dos clases de “prueba” o mejor aún, puedes observarlas. Cualquier escuela que vale la pena o inclusive algunas que no, permitirán a los de afuera, ver los procedimientos y en unos casos más extremos, hasta atacar al “sensei”.
Si te niegan el acceso, es la mejor manera de saber que esa escuela no merece ni un minuto más de tu tiempo.

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